Txema Soria, Asesor de Viajes Ikertanoa

Transparencia absoluta para proporcionarte seguridad y confianza

TXEMA SORIA TRASTOY
ASESOR EN VIAJES IKERTANOA

Conoce quiénes somos los que te asesoramos en tus viajes por el mundo, las especialidades de cada uno, quiénes te proporcionan toda la información que necesitas y la gestión de todos los trámites que necesites realizar antes, durante y después de tus viajes. Conoce quiénes somos los que te podemos organizar el viaje de tus sueños y también quiénes podemos ser tus acompañantes, nuestros conocimientos, capacidades, inquietudes y trayectoria, tanto profesional, como viajera.

PROPIETARIO, ASESOR Y VIAJERO

TXEMA SORIA TRASTOY

Graduado en Relaciones Laborales y Recursos Humanos, Empresario y Viajero incansable.

601124660


Todo comenzó allá por 1996, cuando tras llegar al instituto y conocer a unos individuos, los cuáles con el paso del tiempo se han convertido en unos de mis mejores amigos, decidimos hacer un viaje en bici en Semana Santa a los picos de Europa. La experiencia no resultó del todo plácida y tranquila, pero quizás por eso, supe que algo se había removido en mi interior y que intentaría poder seguir experimentándolo el resto de mi vida. Tras este primer viaje vinieron unos cuántos más, eso sí, todos por la península e islas.

Para conseguir financiarme esos viajes, durante el año hacía cosillas para sacarme unas perras, todo esto mientras estudiaba. Estuve limpiando coches, llevando muebles de un sitio a otro, haciendo camas en una residencia de estudiantes, …….., y hasta quitando grapas en unos archivos para poder escanear los documentos. Lo que fuera para poder ahorrar un poco y en verano hacer una escapadilla.

Al terminar el último año de carrera, me habría gustado como hacen en Australia, Estados Unidos y por esos lugares, pegarme un año entero viajando. Pero sólo había un problema y era que el dinero sólo me llegaba para una txalupilla con remos si quería cruzar algún gran mar u océano. Así que mi pareja y yo, nos decidimos por una cosa intermedia, un par de meses visitando Inglaterra, Escocia e Irlanda. Por esa época empezaban a surgir los vuelos low cost, así que gracias a ellos, a los campings y a una dieta un tanto estricta, conseguimos hacer realidad un minisueño, el otro habría que dejarlo por el momento.

Después llegó la cruda realidad del mundo laboral, pero lo que habían despertado en nosotros estos viajes nada lo iba a poder parar.

Gracias a una economía un poco más holgada, los días que teníamos de vacaciones los invertíamos en viajar. Y empezamos a recorrer Europa en nuestro coche y la tienda de campaña. Italia, Holanda, Francia, Alemania, Portugal, Bélgica, Grecia, Dinamarca, República Checa, Austria, Noruega, Suecia, Finlandia, ……. Eran viajes siempre a nuestro aire, controlando un poco las cosas que había para ver en cada lugar, pero sin planificar días y horas, ya que a nuestro entender, esto perdía la magia de poder disfrutar con tranquilidad de un buen viaje.

En el año 2005, casi 10 años después de mi primera experiencia viajera, me casé con mi compañera de fatigas en esos viajes. Nos fuimos a Tailandia (primera vez que salíamos de Europa) de viaje de novios, pero nada que ver como la gente se imagina un viaje de novios. Estuvo lógicamente organizado por nuestra cuenta. Ahí descubrimos una parte del mundo, el Sudeste Asiático, que con el paso de los años acabaría convirtiéndose en enamoramiento total.

Después vinieron fantásticos viajes también, como Costa Rica, Estados Unidos, Egipto, Marruecos, ……, pero en nuestras mentes seguía latente la experiencia vivida en Tailandia. Y eso que estuvimos a punto de no ir, ya que un par de meses antes, se había producido el desgraciado tsunami que asoló buena parte del Sudeste Asiático.

Con mi mujer embarazada y sintiendo la “llamada de la jungla”, en 2007 decidimos ir a Singapur, Malasia y el sur de Tailandia que lo habíamos dejado sin ver por culpa del tsunami. A partir de aquí, nuestra cabeza, cada vez que mira un mapamundi, se gira hacia la derecha.

Debido a diferentes circunstancias, decidí dejar mi trabajo. Y con un socio monté una agencia de viajes online. La cosa no fue mal, pero justo empezaba la crisis, y los viajes en general y los de larga distancia en particular, se empezaron a resentir.

Siempre me ha gustado hablar a la gente sobre los viajes por propia experiencia y no por boca de terceros, y más si tienes que asesorar a alguien sobre el viaje en el que se va a dejar una pasta, es fundamental saber de lo que hablaba. Así que durante ese periodo, en compañía de un amigo, recorrí Camboya y Laos. Dos países que me impactaron por lo poco o nada turístico que eran, salvo lógicamente Siem Reap con sus Templos de Angkor. También visitamos la India, esta vez se apuntó la mujer ;-), de la cuál volvimos con ganas de estar más tiempo y poder ver más cosas de ese enorme país.

Después llegó otro trabajo diferente, nada que ver con viajes. Pero por suerte me daba la posibilidad de poder tener unas buenas vacaciones a lo largo del año. Llegó nuestro segundo hijo y aunque no estaba muy bien visto, nosotros seguimos a lo nuestro, viajando.

En este apartado de los hijos, me gustaría detenerme un momento. Muchos nos han tachado de locos e irresponsables por hacer esos viajes tan lejanos, tantos días y encima por nuestra cuenta sin ningún respaldo de operador turístico. Pues bien, junto con tenerlos, ha sido lo mejor que hemos podido hacer. La primera vez que nos fuimos sin los críos a Hong Kong y el sur China, mi mujer y yo les dejamos con sus aitites, y no pasaba ni un momento en el que no los echábamos de menos. Cada cosa que veíamos nos fastidiaba el que ellos no estuvieran al lado para poder disfrutarlo. De acuerdo que son pequeños, pero se enteran de más cosas de las que nosotros creemos. Así que nos dijimos que sería el último viaje que haríamos sin los enanos, salvo alguna escapadilla romántica, jijijijiji. Puede parecer arriesgado y de padres irresponsables, pero hoy en día con el mundo tan globalizado en el que vivimos, hay de todo en todas partes, y lo que no hay, es que no es tan necesario como nosotros creemos. Muchas veces los tenemos como metidos en una urna y con miedo de que se muevan no se vayan a romper. Pues bien, hay que quitarse esos miedos y lanzarse, porque los críos aprenden lo que no está escrito y ven muchas realidades que están más presentes de lo que nos creemos.

El viajar con niños, además te acerca mucho más a las personas del lugar. Siempre les llama la atención verlos, ya que no están acostumbrados a ver viajeros tan pequeños. Y te sucederán y compartirás muchas más cosas que de otra manera no sería posible.

A modo de ejemplo, cogiendo un barco (por llamarlo de alguna manera) para ir desde la costa oeste de Sumatra a las Islas Banyak, mi hijo de 7 años, se hizo un corte brutal en el pie con unas tejas que había en el suelo. Era un barco – txalupa muy especial, ya que habían subido motos, a pulso, gallinas, vacas, sacos enorme de arroz, ……, todo muy variopinto. Bueno, pues el pobre se puso a sangrar un montón ya que tenía una herida bastante profunda. No me dió tiempo ni a reaccionar, mientras uno le cogía en brazos, otro rompía una toalla que llevaba para taparse del sol y ponersela en el pie, otro más sacando a toda leche de su mochila algo parecido al betadine…..Y al llegar a la isla, nos cogió un chico en su moto y le llevo a una especie de hospital en el que le curaron la herida. Todo esto prácticamente sin entendernos, ya que por esa zona poca gente habla inglés y sin pedir nada a cambio. Mi mujer y yo volvimos a alucinar con la gente, aunque es una cosa que cada vez nos sorprende menos.

Ya por último y para no hacerme pesado. Estando en Calcuta, teníamos un par de almohadas que habíamos cogido del avión para en los viajes en tren por el país estar más cómodos. Pues en cuanto nuestro hijo vio a unos niños durmiendo en la calle, le faltó tiempo para cogerlas y dárselas. Sin nosotros decirle nada. Son valores que no se aprenden en los libros y sí viendo el mundo con su realidad.

A lo que iba, que cosas pueden pasar y pasarán, pero no tienen que ser un obstáculo para seguir viajando una vez se tienen hijos.

Vinieron más viajes, probablemente los que mejor recuerdos me traen (relacionado con la chapa de antes ;-)) Estuvimos recorriendo Turquía en coche. Fuimos a Indonesia, de la que quedamos también enamorados, es que tenemos mucho amor para repartir ?? Volvimos a Tailandia y Malasia. Mientras tanto perdí mi trabajo por culpa de los ERE esos tan maravillosos que se pusieron de moda. Monté mi pequeño negocio y seguimos viajando, México, Indonesia otra vez, aunque esta vez la isla de Sumatra, …… Y precisamente en este viaje es donde me surgió la idea que ahora mismo estoy plasmando en estas líneas. Sumatra es preciosa, salvaje, verde, genuina, todavía está por descubrir. Estos son sus pros. Con lo que siempre hay un contra. Y esto eran los desplazamientos. Más de 15 horas de coche para hacer escasos 600km. Con tanto tiempo para mirar por la ventanilla, empecé a darle forma a una pasión. ¿ Porqué esto que hago no compartirlo con todo el que esté dispuesto a leerlo y al paso poder ayudarle a organizar su viaje?.

Así que aquí estoy, empezando esta nueva experiencia. Poder contar mis viajes pasados, presentes y futuros, ayudar a planificarlos a otros viajeros independientes y organizar unas escapadas al año para disfrutar de esta pasión que compartimos unos cuantos llamada VIAJAR.

"Feel Free, Be Free"

¿Quieres conocer el mundo
como nunca habías imaginado?

separator-ikertanoa-ninios-en-playa-surf
NO ESPERES MÁS