Llegada a Manila y directos a Vigán, Filipinas

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Llegada a Manila y directos a Vigán, Filipinas

Avión a Manila

Tras 7 meses de espera para comenzar otro viaje ilusionante, por fin llegaba el día de partir. Teníamos muchas ganas de ver lo que nos deparaba ese país lleno de islas casi al otro lado del mundo. 11.500 kilómetros separaban nuestra bella ciudad de un lugar que anhelábamos descubrir.

Después de un par de semanas de un sol radiante, algo bastante inusual por estos lares, el día amanecía triste y con el típico sirimiri bilbaíno. Tras un pequeño percance a la hora de la logística para ir al aeropuerto, a las 12:00 estábamos en La Paloma preparados para iniciar nuestro viaje. Largo iba a ser, pero con la ilusión que conlleva viajar eso no nos asustaba. Nuestro primer vuelo era con destino a Frankfurt, seguido a Pekín y por último llegaríamos hasta Manila. Al ir a facturar resultó que el sistema informático del aeropuerto estaba caído y tras mucho esperar nos dieron las tarjetas de embarque hasta Manila, pero no nos podían dar los asientos que queríamos ya que según nos dijeron era imposible seleccionarlos con el sistema como estaba.

El primer vuelo con Lufthansa se nos pasó rápido. 2 horas y un pequeño piscolabis. Allí teníamos que esperar 4 horas hasta el siguiente vuelo, pero entre comer algo, jugar un poco y mandar los últimos mensajes con un wifi decente, enseguida dieron las 20:00, hora de nuestro siguiente avión. Esta vez la compañía era Air China, era la primera vez que volábamos con ellos y también la primera vez que íbamos a ir en un avión tan grande. Tenía dos pisos y al entrar, si la parte business era descomunal no nos pudimos ni imaginar como sería la zona de arriba, la más vip del avión. Nos tuvimos que poner 2 delante y 2 detrás. La comida fue de la peor que hemos degustado en toda nuestra vida viajera dentro de los aviones. Salvo un pastelito y algo de fruta, el resto dejaba bastante que desear. Las 9 horas de vuelo se hicieron muy pesadas, ya que prácticamente no dormimos nada. Llegamos sobre las 11:00 de la mañana a Pekín.

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Empieza la aventura
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Piscolabis en el aeropuerto
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Pekín desde el aire
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¿Comida? con Air China

El reloj se adelantaba en 6 horas y a partir de aquí el resto del viaje ya no cambiaría. Como teníamos 8 horas por delante y no estábamos por la labor de pasarlas metidas dentro del aeropuerto, salimos a visitar un poco la ciudad. Desde hace unos pocos años hay unas determinadas ciudades chinas que te permiten salir hasta 72 horas sin necesidad de sacar visado. Teniendo en cuenta que el visado para los 4 nos salía por más de 500 €, era algo que nos llenó “de orgullo y satisfacción” al enterarnos.

Según se sale del avión y en la misma dirección que el resto de pasajeros que van hacia los transfer internacionales, hay una zona de ventanilla única en la que tras una pequeña o larga cola, dependiendo del número de pasajeros que habiendo aterrizado a la vez que uno decidan que en vez de seguir viaje a otro destino quieren hacer un lapsus para visitar la ciudad, y tras presentar el pasaporte con un formulario amarillo relleno con los datos personales de cada pasajero que se coge allí mismo, podremos acceder a la ciudad de Pekín.

A la salida de la terminal 3 y siguiendo los carteles indicativos de los autobuses, en la 1ª planta, en la parte de fuera, están todos los buses aparcados en distintas paradas con un cartel enorme en el que se indica el recorrido que realiza. Justo al lado hay una pequeña oficina en la que se cogen los billetes. Lo mejor como siempre en China, llevar apuntado el nombre del sitio al que se quiere ir en sus caracteres, ya que por mucho que intentes la mejor pronunciación que te haya salido en tu vida, el interlocutor pondrá una cara de asombro, que dejará tus ánimos por los suelos.

Nosotros cogimos el bus número 7 hasta Cigikou. Aunque en un primer momento pensamos en volver a la Ciudad Prohibida y la Plaza de Tianamen para que Noa estuviese por primera vez e Iker lo recordase, aunque con 2 años y medio que estuvo iba a ser difícil que se acordara de nada, finalmente nos decantamos por ir al Templo del Cielo y un mercado que hay al lado para ver si podíamos hacer alguna compra que mereciese la pena. Además la otra vez hubo mucha gente y para entrar tardamos una eternidad, por lo que no queríamos arriesgarnos con el tiempo. Los billetes nos costaron 24 CNY por persona y los críos gratis. De la anterior visita al sur de China y Hong Kong nos volvimos sin saberlo con un montón de yuanes, ya que estaban en otra cartera que prácticamente no habíamos utilizado, por lo que esta vez no tuvimos que cambiar ni sacar moneda del país.

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Aeropuerto de Pekín
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Transfer internacional
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Visa 72 horas
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Autobús al centro
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Mercado de las perlas
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Parada de Cigikou

El trayecto nos llevó algo más de una hora con un tráfico infernal. El día estaba claro, aunque con la típica nieblilla de polución que domina el ambiente. Preguntamos la dirección correcta pero nadie sabía dirigirnos. Así que por nuestra cuenta y riesgo nos pusimos a andar y como la ley de Murphy nunca falla, fuimos más de media hora en dirección contraria. Dimos la vuelta y una hora después llegábamos al mercado de las perlas también conocido como Hong Qiao Pearl Market. La anterior visita a Pekin habíamos visto el mercado de la seda. Este era bastante más pequeño y había muchísima menos gente, lo que hizo que prácticamente todas las miradas se dirigieran hacia nosotros a cada paso que dábamos. Y por supuesto todos los intentos de ventas.

Preguntamos por unas cuantas cosas, pero lo que tenía pinta más o menos decente, ya que había algunas falsificaciones que eran de dar pena, tenían unos precios infladísimos. Incluso regateando te lo comprabas en tu casa más barato y además con la certeza de que era original. Pero lo peor de todo fue la mala educación que destilaban. Hace 7 años era divertido y hasta te reías con ellos, pero esta vez hubo momentos muy tensos por lo bordes e insultantes que se ponían. Así que decidimos pasar y no comprar nada. Cogimos las escaleras mecánicas para bajar hasta el piso donde estaban los bares y restaurantes y allí nos relajamos con una rica cerveza por 30 CNY y unos refrescos por 10 CNY cada uno.

Cuando estábamos a punto de irnos pasamos por una tienda de mochilas y como la chica era muy maja nos paramos a preguntar. Finalmente nos llevamos un bolso-mochila y una mochila por 75 CNY y 85 CNY respectivamente. No eran de marca conocida, pero la calidad era infinitamente mejor que las de renombre. Fuera cogimos unos snacks variados que estaban deliciosos, pero cuando estábamos de vuelta para coger el autobús nos acordamos que teníamos que pagar los billetes y no nos quedaba dinero suficiente, así que a toda leche tuvimos que volver a donde la señora para que nos quitara la cantidad necesaria para poder acceder al precio de los billetes. Nos costó bastante explicárselo, pero creemos que al final nos entendió…. aunque seguramente fue que no.

Para coger el autobús de vuelta al aeropuerto nos pusimos en el lado contrario de la carretera en donde nos había dejado. Pasaban cantidad de ellos, pero ninguno tenía el número que en teoría era el bueno para nosotros. Así que después de más de media hora esperando, cada vez que llegaba un autobús preguntábamos a ver si iba al aeropuerto. Algo que en teoría podía resultar muy sencillo, se convirtió en una auténtica odisea, abriendo los brazos como que volábamos, haciendo los pajaritos, cualquier cosa que se nos ocurriese para que nos pudieran entender la palabra aeropuerto. Más de la mitad se fueron mirándonos con cara de estos occidentales están chiflados. Pero cuando dimos con el correcto el chico enseguida descifró nuestra pulida mímica. Tardamos esta vez dos horas en llegar y con el control de pasaportes y demás accedimos a la puerta de embarque escasos 15 minutos antes de que abrieran.

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Aeropuerto de Manila

A las 20:00 embarcábamos y otra vez estábamos separados, dos en ventanilla y los otros dos en el centro. La comida mejoró un poco pero tampoco era para echar cohetes. Noa y yo pasamos casi todo el viaje dormidos y Usu e Iker lo contrario, viendo pelis y jugando. A las 00:30 del día siguiente por fin aterrizábamos en Manila. Un tanto desconfiados por el destino de nuestras maletas, ya que si de Bilbao a Madrid desaparecen con facilidad, no nos queríamos ni imaginar en donde podrían aparecer pasando por 3 destinos después de haber facturado, pero las vimos salir casi las primeras. Empezaba bien la cosa. Fuimos a sacar dinero a los cajeros que hay a mano izquierda de la salida de la zona de las maletas. 20.000 PHP. Ya empezábamos a sentir el típico calor asfixiante de esta zona asiática. Algo que por otro lado a mi me encantaba.

El móvil me empezó a sonar y como era un número filipino me imaginé que sería el del coche de alquiler, y en efecto allí estaba, en la planta de abajo. Se atraviesa una pequeña carretera y después de bajar una rampa estaba el aparcamiento y el chico del alquiler.

Tras la explicación, el papeleo y el pertinente pago de 24.550 PHP por 10 días de alquiler, comenzamos nuestra pequeña aventura en Filipinas cuyo primer destino sería la preciosa ciudad colonial de Vigán.

 

B.F.F.F.

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