Atravesando Camboya de norte a sur

Búfalos de agua en Don Det, Laos.
Si Phan Don (las 4.000 islas), Laos
Cocinando coco en la isla de Koh Rong en Camboya.
Sihanoukville, Camboya y la vuelta a casa

Con mucha pena de abandonar uno de los lugares más bonitos y tranquilos de los que había visitado hasta entonces, ponemos punto y seguido hasta Phnom Penh, cruzando la frontera de Voen Kham y atravesando Camboya de norte a sur con la odisea que eso conlleva. Haremos una pequeña parada para dormir y seguido partir hacia las playas de Sihanoukville

Después del ajetreo que llevábamos, necesitábamos unos días de descanso, así que nos decidimos por ir a las playas del sur de Camboya, ya que en Laos iba a ser un poco difícil. El día anterior, habíamos hablado con nuestro casero, Mr Mo, y él se iba a encargar de gestionar todo para llegar hasta Phnom Penh. Por 31$, nos incluía el bote hasta tierra firme, atravesar la frontera y luego otro autobús hasta Phnom Penh. Probablemente fuese muy caro, pero después de la experiencia que habíamos vivido para llegar hasta allí, preferimos gastarnos unos cuantos dólares de más y que por una vez nos dieran todo hecho. Naoko tenía pensado ir a Siem Reap, pero como desde allí solo gestionaban los billetes hasta Phnom Penh y nos había cogido mucho cariño, decidió venirse con nosotros. Era una chica majísima, pero a mis neuronas le quedaban poco para estallar después de tantos días hablando sólo en inglés.

La hora de comienzo de la odisea que nos esperaba eran las 7:00 de la mañana. Así que para las 6:00 estábamos con todo preparado y desayunando. Dos días antes les habíamos dejado la ropa para hacer la colada y todavía no nos la habían devuelto. Al salir de la habitación la vimos colgada de los pasamanos, balcones y puertas que había por el Guest House. Lógicamente estaba empapada con la humedad que había. La única manera de secarla era al sol y a esas horas todavía estaba desperezándose. Fui a donde el jefe a ver que pasaba y cómo no, se empezó a enrrollar y a contarme una milonga. Le dijimos que lo llevaba claro si creía que le íbamos a pagar el laundry y no puso ninguna objeción al respecto. El problema es que teníamos prácticamente toda la ropa empapada y la teníamos que meter en la mochila para un día entero de viaje. Miedo iba a dar abrirla cuando llegásemos a destino.

Cogimos el barco hasta el puerto de Nakasong y esperamos unos minutos a que llegaran unas furgonetas que nos llevarían hasta la frontera con Camboya. Íbamos unas 15 personas y hubo dos Norteamericanos listos que se cogieron los asientos de delante rápidamente, pero en cuanto el conductor vio el tamaño de los integrantes del grupo, les sacó de allí y nos colocó a nosotros. No les hizo mucha gracia, pero a nosotros un poco sí 😉

 

40 minutos después estábamos intentando volver de nuevo a Camboya. Para salir de Laos, la policía nos hace pagar 1$ por ponernos unos simples sellos. En el lado camboyano, necesitamos de nuevo la visa, ya que sólo son válidas para una entrada. Y en vez de 20$ como la primera vez, nos cobran 21$. Con la visa en la mano, hay que pasar por otra cabaña que tienen allí instalada para darle el visto bueno y soltar otro dólar. En menos de 100 metros, nos sacaron 3$ por la patilla y encima sin rechistar.

Continuamos el viaje hasta Stung Treng, sobre 85 kilómetros pero dos horas de viaje. Allí nos hacen una parada para comer. La comida estaba rica, pero era más cara de lo normal para ser un pueblo nada turístico. Cuando llegó la hora de pagar y le vimos al chófer pasando por todas las mesas a recolectar el dinero, nos dimos cuenta del porqué del incremento del precio.

Aquí nos dijeron que nos iban a cambiar de autobús a uno VIP. Edu y yo ya íbamos como VIPs en los asientos de delante, pero sino había más remedio…… Esta vez anduvimos más listos y estábamos los primeros para montar al autobús, y menos mal, porque cuando entramos no podíamos creer lo que veíamos. Sólo un lado del autobús tenía asientos, los del otro estaban quitados y en su lugar había puertas de casa. Habían aprovechado nuestro viaje para hacer de transportistas. Cogimos los asientos que en teoría eran los menos malos, porque algunos tuvieron que lidiar con las puertas de marras.

 

Tras otras 3 horas más para recorrer sólo 150 kilómetros llegamos a Kratie. La carretera no era mala, pero había mucho tráfico y era de un sólo carril en cada dirección. Lo bueno era que desde aquí, la carretera mejoraba considerablemente y en menos de 6 horas debíamos estar en Phnom Penh disfrutando de una cervecita bien fresquita. Aunque todo esto era la teoría y ya sabemos que la práctica suele ser muy diferente.

Montados en nuestro súper VIP BUS, dejamos Kratie y unos pocos kilómetros más adelante la carretera empieza a convertirse en impracticable. Pasa del asfalto a la tierra y de ahí a un camino de cabras. Además, atravesamos pueblos enanos que en teoría no debían estar en la ruta. Sobre las 18:00 que era a la hora a la que deberíamos haber llegado, le preguntamos al chófer a ver si queda mucho, no sabe nada de inglés y lo único que hace es encogerse de hombros en todo momento. Aquí había gato encerrado, algo estaba pasando.

 

A las 21:00 y con medio autobús amotinado por la tomadura de pelo que estábamos sufriendo, paramos a cenar. Le habíamos dicho que parara mucho antes pero no nos hacía ni caso, sólo disimulaba como que no entendía nada. El sitio estaba cerrado a cal y canto y sin una luz por ningún lado, pero un par de bocinazos después, eso se convierte en un espectáculo de magia, empieza a salir gente de la nada, cogiendo sillas, mesas, y poniendo todo para que nos sentáramos a cenar. En un visto y no visto se habían montado un restaurante de la nada. Degustamos unos ricos noodles. No había más para elegir, pero por lo menos estaban muy buenos. Al igual que el anterior chófer, este también nos había llevado a un local familiar, por eso no quería parar antes y se hacía el loco. Cuando estábamos comiendo, paró otro autobús y se sentaron al lado nuestro un chico catalán y un suizo y estuvimos contándoles lo que nos estaba pasando. No les sorprendió nada, ya que ellos también lo habían vivido. Nos dijeron, que esas empresas privadas, lo que hacen es dar una vuelta de la leche para llegar al destino, pasan por locales de familiares o por otros en donde les dan comisión, e intentan llegar lo más tarde a destino, para que los viajeros estén reventados y se alojen donde ellos les dicen, que casualidad también son de un familiar o comisionista.

 

Dos horas después, a las 11:00 de la noche llegábamos a Phnom Penh, y casualidad nos dejaron enfrente de un hostel que nos recomendaban que nos alojásemos porque estaba muy bien. Con ganas de agarrarle del cuello más de uno al conductor, nos fuimos despidiendo de este día infernal. Habíamos tardado 15 horas en hacer 460 kilómetros.

Nos despedimos de Naoko, que por el camino estaba pensando en quedarse un día más en Phnom Penh, pero le animamos a que fuese a ver cuanto antes los maravillosos templos de Angkor ;-). Cogimos un tuk-tuk hasta un hotel que había mirado en la guía, ya que a esas horas no estábamos como para andar haciendo inspecciones de hoteles, pero al llegar estaba cerrado. Este no era nuestro día. Nos dejamos aconsejar por el tuk-tukero y nos llevó al Mekong Royal Palace. Estaba limpio, camas grandes y con baño dentro. Además estaba en la ribera del río bastante céntrico. 20$ la noche con desayuno incluido.

El día no podía terminar así, había que resarcirse un poco, por lo que nos pegamos una ducha y fuimos a tomar unas cervezas por las zonas donde habíamos estado unas semanas antes. Aunque en cuanto nos sentamos a tomar la primera el cuerpo empezó a notar que necesitaba otra cosa. Nada más terminar la primera cerveza nos levantamos y nos fuimos directos al hotel a dormir hasta el día siguiente.

 

B.F.F.F.

Viajes Ikertanoa
Viajes Ikertanoa
VIAJES IKERTANOA, para viajeros independientes. Asesoramiento e información para viajes independientes destinado a quien quiere conocer el mundo tal y como es. Asesoramiento integral en tus viajes para que viajes como te gustaría. Si quieres viajar diferente pero te surgen un montón de preguntas, no sabes por dónde empezar a configurar tu viaje, si no estás seguro de qué visitar o dónde dormir y comer, te asesoramos desde antes de empezar el viaje hasta tu regreso. Asesoramiento técnico, cultural y legal para viajes. También podemos organizarte el viaje al completo, desde el inicio hasta tu regreso.