Capadocia, Turquía

Con la cabeza tapada en la mezquita de Suleymaniye en Estambul, Turquía.
Estambul, Turquía
Montañas que rodean el lago Beysehir en Turquía.
De Göreme a Ëgirdir, Turquía
Mostrar todo

Capadocia, Turquía

Globos aerostáticos en la Capadocia, Turquía.

Atravesamos el nordeste del país, para llegar hasta Göreme, uno de los pueblos que componen la Capadocia. El lugar te hace creer que has llegado a un sitio más propio de la luna o de otro planeta que de la tierra. Con unos paisajes increíbles y un montón de sitios por ver, disfrutaremos de unos días de tranquilidad y esparcimiento.

Como tocaba coger el coche de alquiler y dejar atrás Estambul para empezar a recorrer el país, nos levantamos temprano. Habíamos quedado a las 8:00 en que nos trajeran el coche, pero la hora ya había llegado y allí no aparecía nadie. Le dijimos al chico de recepción a ver si nos podía llamar de nuevo para confirmar que venían. Llamó y nos dijo que habían tenido un pequeño percance pero que enseguida estaban. Pasada más de una hora y sin dar señales de vida, el chico nos pide el teléfono de la empresa de alquiler y nos dice que va a volver a llamar porque es una vergüenza. Nosotros no le habíamos dicho nada. Le oímos chillar y discutir bastante, pero como está hablando en turco no nos enteramos de lo que dice. Se nos acerca de nuevo y nos explica que le han dicho que se habían confundido de hotel y que no lo encontraban, que estaban buscándolo. Media hora después aparecía un hombre de la agencia.

Nos despedimos del chico de recepción dándole mil gracias por su ayuda (y una propinilla) y tenemos que andar cerca de 500 metros hasta el coche, porque como no sabía como llegar, lo había dejado por aproximación. Tras hacer todo el papeleo, y con más de 2 horas de retraso sobre la hora acordada, nos dice que tenemos que pagar 20 € en concepto de traslado del coche hasta el hotel. Cuando había reservado por internet no me habían dicho nada y después de tener que esperar e ir andando hasta el coche encima nos salta con eso. Nos negamos a pagar y como él sólo es un currela, llama al jefe. Hablo con él, bueno más bien discutimos un poco por lo vergonzoso del asunto, pero no se baja del burro, o le damos los 20 € o no nos llevamos el coche. Como en este viaje los días tampoco eran muchos y nos quedaban muchas cosas por ver, el ponerse en su sitio con el jeta ese, nos iba a costar por lo menos ese día y quién sabía si alguno más hasta que encontrásemos otro coche. Así que no nos quedó más remedio, que aceptar y pagar como unos pardillos. Otra vez la gente que estaba relacionada con el turismo era la que lo fastidiaba todo.

 

Estaba empezando a llover y teníamos que salir de Estambul en hora punta con lo que ello conllevaba. Gracias al Gps que llevábamos de casa y a nuestra experiencia en conducir por países parecidos, conseguimos salir sanos y salvos dirección a la Capadocia. La dejamos lloviendo a mares.

La autopista hasta Ankara está en muy buenas condiciones con 3 carriles para cada lado. Es de pago, pero no se puede pagar con dinero, hay que sacar una tarjeta que se pone en el parabrisas y al leerlo te va descontando el importe. Se pueden comprar unos metros antes del puesto de peaje. En nuestro caso venía incluido en el coche y no tuvimos que pagarlo. Los precios de todas maneras son bastante económicos, nada que ver con los de España o Francia.

Nos sorprende, una vez salidos de Estambul, los pocos coches que se ven por la carretera. Incluso al rodear la capital, Ankara, no exagero si nos cruzamos con menos de cien coches. A partir de ahí, los carriles se reducen a dos, pero exactamente igual de bien asfaltada. Ahora cuando nos topábamos con algún coche era algo sorprendente. No era normal. Aunque lo achacamos al Ramadán, no sabemos si podría ser por eso.

Capadocia

A las 18:30 y tras casi 800 kilómetros, llegamos a Göreme, un pueblo situado en la zona de la Capadocia y que lo íbamos a tomar como base para explorar el resto de la región. Aquí íbamos a recuperar nuestra experiencia campista después de unos cuantos años abandonada. Tras mirar un par de ellos, nos decantamos por el Kaya Camping. Está situado en una zona tranquila con unas vistas privilegiadas del valle, tiene una pequeña piscina y los dueños, una pareja mayor, eran muy majos. Además estaba limpio y prácticamente no había gente. 50 LT la noche. Sacamos todos los artilugios del coche y tras un buen rato recordando como se montaba la tienda, conseguimos colocarla más o menos decente.

Nos vamos a cenar a la zona del pueblo y encontramos el Café Safak. Cogimos unos platos con arroz, patatas, ensaladas, pollo y ternera. Un par de kebab enormes. 2 cocas, una botella de agua y 1 helado, todo por 47 LT. La comida estaba exquisita y la gente muy amable, con lo que lo convertiríamos en el campo base de comidas durante nuestra estancia en Göreme.

De vuelta al camping y al intentar inflar una pequeña colchoneta que habíamos llevado, vemos que con nuestros pulmones era prácticamente imposible, así que Usu fue a buscar a los dueños para ver si tenían algún inflador, pero la veo aparecer con tres pedazo de colchones que le habían dejado para que estuviésemos más cómodos. Triunfada total. A las 23:00 empezábamos a soñar con los angelitos.

 

Tras una noche un tanto rara después de tanto tiempo sin dormir en tienda de campaña, el viento que hacía, el fresquillo de la zona, ya que a la noche bajan mucho las temperaturas, y el movimiento de los 4, antes de las 7:00 estaba despierto. Y al salir de la tienda para no molestar y dejar seguir durmiendo al personal, mis ojos son testigos de algo impresionante. En un amanecer precioso en medio de un paisaje kárstico espectacular, decenas de globos se alzan ante nosotros surcando el cielo. Ante semejante cuadro no me queda más remedio que despertar a la family para que sean testigos de algo que no creo que vuelvan a ver. Con las legañas y bastante dormidos los críos alucinan viendo los globos. Para no perder la costumbre, sacamos infinidad de fotos 😉

Desayunamos en una mesa que tenemos justo delante de la tienda y con ese mural de fondo. La noche anterior en un super habíamos comprados unas galletas de chocolate, leche y unos zumos.

 

Aprovechando que nos habíamos levantado pronto y que el Museo al aire libre de Gorem habría a las 8:00, cogimos el coche y nos fuimos hacia allí. 5 minutos después de la apertura de las taquillas estábamos los primeros para entrar. No había prácticamente nadie. Unas diez personas y nosotros, lo que nos permite disfrutarlo casi solos. Un par de horas más tarde cuando ya nos íbamos empezarían a llegar autobuses de turistas con lo que eso conllevaba. Así que recomendable 100% ir a primera hora de la mañana. La entrada cuesta 20 LT por persona y los enanos no pagan. Si se quiere visitar la preciosa iglesia de Karalik Kilise situada en el interior del recinto, hay que desembolsar otras 10 LT. A nuestro parecer merece la pena. Considerado como Patrimonio Mundial por la Unesco, se trata de un valle con un montón de iglesias bizantinas excavadas en su interior y algunas guardan frescos muy bien conservados. Es una de las visitas imprescindibles en la Capadocia.

De allí y sin querer aparecimos en el Sunset Point. En esta zona es desde donde se ve la puesta de sol, pero como eran poco más de las 10:00, eso iba a ser complicado. Así que lo utilizamos como inicio de una caminata que nos dimos por el Valle de la Rosa y el Valle Rojo. Fueron dos horas en las que se oía el silencio además de ser testigos de unos paisajes increíbles y sin nadie que nos molestara.

 

Un tanto hambrientos, ponemos fin a la caminata y vamos al Café Safak. Nos pedimos otros 4 platos diferentes a los del día anterior, pero igual de ricos, refrescos, agua y helados y todo por 76 LT. Para bajar un poco la comida, ya que los platos eran enormes, nos damos un paseo por las tienditas que hay por allí. Vuelta al coche a intentar buscar el Love Valley, llamado así por las formaciones con algo de similitud a un penis pene.

Con un mapa que nos habían dado en el camping, que podría haber sido hecho por mi hijo tranquilamente, intentamos encontrar el valle. Primero nos metemos en un camino que tras un par de kilómetros desaparece y no se puede continuar, además es imposible girar, con lo que esos mismos kilómetros los tenemos que hacer marcha atrás, menos mal que no apareció ningún coche. Después y ya convencidos de que íbamos por el camino correcto, pasamos por un camino de cabras y a través de unas paredes de roca en la que el ancho del coche era casi el espacio para poder pasar. Temiendo que los 300 € de nuestra fianza del alquiler del coche desaparecieran como siguiéramos a lo Indiana Jones, pusimos punto y final a la busca del Love Valley. Aunque sin querer y de vuelta al camping, conseguimos una vista panorámica del mismo.

 

Nos relajamos el resto de la tarde en la piscina, con el sol pegando de lo lindo. Y al atardecer, nos acercamos de nuevo al Sunset Point a ver la puesta de sol. Previamente pasamos por otros valles en los que hay unas formaciones rocosas que se asemejan a animales. El que más claro se distinguía era una roca parecida a un camello. Esta vez había un hombre en la valla de entrada y cobraban por entrar 2 LT. Disfrutamos de una preciosa puesta de sol, aunque esta vez acompañados de bastante gente.

Compramos comida en el super del pueblo para el día siguiente llevar de viaje algo para picar y aprovechamos a coger unos cereales y leche para cenar. Cuando estábamos preparando todo en la cocina del camping, que por cierto tenía de todo y estaba muy bien preparada, al empezar a cenar Iker, nos dice que sabe rara la leche. La probamos y lo que pasaba era que en vez de leche habíamos comprado yogur líquido, y no sabía raro, estaba malo de narices. Pero aún así Noa se lo comió sin decir ni mú. Volví a por lo que esta vez sí que era leche y por fin conseguimos cenar calentito e irnos a la cama, ya que al día siguiente madrugábamos porque teníamos un largo camino por delante.

B.F.F.F.

Viajes Ikertanoa
Viajes Ikertanoa
VIAJES IKERTANOA, para viajeros independientes. Asesoramiento e información para viajes independientes destinado a quien quiere conocer el mundo tal y como es. Asesoramiento integral en tus viajes para que viajes como te gustaría. Si quieres viajar diferente pero te surgen un montón de preguntas, no sabes por dónde empezar a configurar tu viaje, si no estás seguro de qué visitar o dónde dormir y comer, te asesoramos desde antes de empezar el viaje hasta tu regreso. Asesoramiento técnico, cultural y legal para viajes. También podemos organizarte el viaje al completo, desde el inicio hasta tu regreso.