De Ciego de Ávila a los Cayos pasando por Morón – Cuba

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Baño en Playa de Cabo Guillermo
Cayo Coco y Cayo Guillermo – Cuba
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De Ciego de Ávila a los Cayos pasando por Morón – Cuba

Camiones en Morón, Cuba - Viajes Ikertanoa

Tras un duro viaje en un autobús enano y helador, llegamos a Ciego de Ávila. Allí cogeremos un camión hasta Morón, otro tipo de transporte muy utilizado en Cuba. En Morón, alquilaremos una moto para llegar hasta Cayo Coco y Cayo Guillermo donde disfrutaremos de unas playas completamente paradisíacas

Ciego de Ávila

A las 7:00 de la mañana  y tras una noche infernal de frío, incomodidad, ruido y demás, llegamos a Ciego de Ávila. Nada más salir de la estación de autobuses, ya tenemos a unos cuantos tipos merodeando en busca de sus presas. La idea era ir hasta Morón, para una vez allí alquilar una moto y poner dirección a los Cayos. Nos ofrecen taxis para ir directamente hasta allí por 50 CUC. Como teníamos muy claro que esa no era la manera en la que queríamos ir, ni tan siquiera nos preocupamos de regatear, pero aún así el hombre nos lo baja a 40 sin decirle nada. Así que es muy probable que hasta por 30 se pueda sacar. Habíamos leído que había un tren que hacía el trayecto Ciego de Ávila – Morón. Como la estación estaba un poco lejos y después de la noche que habíamos pasado no teníamos ninguna gana de andar, a un señor que había con un coche de caballos, le preguntamos cuanto nos cobra por llevarnos. Nos pide 20 CUP y se lo damos sin regatear. Habrá unos 3 kilómetros. El trayecto se sale, creo que es la primera vez en la que nuestro medio de transporte es una calesa.

Al llegar a la estación, vemos que eso está más desierto que una película del oeste con cientos de bolas pasando por delante. Le preguntamos a un hombre que estaba sentado a la fresca y nos dice que no tiene ni idea, y por la cara que pone parece como que el último tren que pasó por allí fue cuando el Ché estaba en la tripa de su madre. Visto que la cosa estaba complicada, fuimos a la plaza que está al lado desde la que salen los camiones. Preguntamos en una zona donde había un par de ventanillas para coger tickets y nos dijeron que uno de los camiones iba a Morón, que nos montásemos y que ya pasarían a cobrarnos. Cuando digo camiones, digo camiones. No es que allí a los autobuses se les llame así ni nada de eso. Son camiones «habilitados» para el transporte de pasajeros, con dos filas a los lados para sentarse y el medio vacío para ir de pie. No sale hasta que no está lleno, pero lleno de verdad. Cogimos un par de sitios justo en la parte de donde la gente va de pie, y estábamos tan arrejuntados que la mujer que iba delante me tenía todo el pandero puesto encima de la pierna. Sólo le faltaba reclinarse y apoyar la cabeza en mi hombro. Encima con el calor que hace, es un poco agobiante, pero para nosotros otra experiencia viajera.

Me fijo en cuanto paga la gente y una chica que me ve, me dice que el precio son 5 CUP por persona. El hombre cuando llega le doy un billete de 20 y me devuelve todo correcto. Un trayecto de unas hora, con bastantes paradas y lleno hasta los topes, pero con bastante encanto. Nos pasamos gran parte del viaje hablando con unos o con otros.

Morón

Para las 9:00 estábamos en Morón. Ahora teníamos que buscar algún sitio donde poder alquilar una moto. Está pasando las vías en la calle principal a unos 100 metro a mano derecha. La empresa es Havanatur. Es una empresa pública. El alquiler sale 1 día 25 CUC, de 2 a 4 por 20 CUC y a partir del quinto día, 18 CUC. Le intentamos regatear un poco pero nos dice que es una empresa del estado y que él no tiene ninguna potestad para cambiar los precios. El hombre majísimo nos explica lo que pasa y además nos dice que más adelante, en un hotel que es «privado» también alquilan motos, que lo intentemos allí que igual si las conseguimos más baratas. Fuimos, pero ya no les quedaba ninguna, así que vuelta a la primera. La cogemos para 3 días por 60 CUC + 50 CUC de señal.

Mientras hacemos todo el papeleo voy a por una botella de agua que nos estábamos deshidratando y compro también unos bollos que tenían muy buena pinta. El agua 0,45CUC y los bollos 0,20 cada uno. Le pago en CUPs y me devuelve en céntimos de CUC. Creo que está mal, pero tras un poco de pensar, me doy cuenta que está perfecto. Aunque parezca una tontería el acostumbrase a las dos monedas cuesta un poco. Con el paso de los días no hay problemas, pero el primer día resulta algo lioso. Vuelvo a la oficina, comparto los bollos entre todos los que estábamos allí y ya con la moto nos dirigimos a la plaza del pueblo. Es donde está la oficina de ETECSA, que es la empresa nacional proveedora del servicio de comunicaciones, entre ellas el wifi para conectarse a internet. La única manera de conectarse en todo Cuba es alrededor de estas oficinas, salvo en los resorts claro está, pero es que esos no van con nosotros.

Hay que comprar una tarjeta en la que aparecen unas claves, que metiéndolas en la página del proveedor te permite navegar por internet durante una hora. Puedes conectarte y desconectarte las veces que quieras hasta que consumas la hora que has pagado. Muchas veces da fallos, pero al final consigues conectarte. Para conseguir la tarjeta, hay que hacer la pertinente cola de, x al cubo de personas, en la calle a plena solana. Cuando es tu turno y consigues entrar en el edificio, tienes que volver a hacer otra cola de la gente que ha ido pasando y todavía no han atendido. Para cuando ya es hora de cenar y te toca, tienes que salir a toda leche del edificio a buscar a tu mujer porque lo que menos te esperas es que te pidan el pasaporte para comprar una tarjetita. Una vez hechos estos sencillos y «rápidos» trámites, le pagas 2 CUC a la señora funcionaria y ella te da tu tarjeta para conectarte a internet y poder decir a tu familia que ya se acaban las vacaciones y que en nada estáis de vuelta. Está claro que lo he exagerado ;-), pero desde luego es muy engorroso, ya no para nosotros que estamos de paso, sino para los propios cubanos que tienen que hacer eso mismo todos los días. Las siguientes veces fuimos comprando las tarjetas de dos en dos y a gente que había a las afueras de las oficinas haciendo el business. Te vendían 2 por 5 CUC, así que por 1 eurillo, merecía la pena no hacer la cola. La primera vez no estábamos muy confiados, pero en cuanto vimos que funcionaban, no lo pensamos dos veces.

Con la familia avisada de que habíamos llegado bien y estaba todo en orden, nos fuimos a llenar el depósito de la moto para poner rumbo a los Cayos. 1 litro = 0,78 CUC. La carretera salvo algún que otro bache y zona sin asfaltar, está bastante bien. El problema es la moto que no pasa de 45 km/h y cuando se inclina ligeramente el firme se queda en escasos 30 km/h. El chico del alquiler ya nos avisó que las motos eran chinas y que dejaban bastante que desear. Son unos 70 kilómetros, así que a nuestra velocidad punta, hace que tardemos casi 2 horas.

Cayo Coco

Para acceder a algunos cayos, se han creado unos pedraplenes, que son un montón de piedras compactadas y pavimentadas para unir los cayos a tierra firme. Antes de acceder al que te lleva a Cayo Coco Y Cayo Guillermo, hay un control de pasaportes. Te los anotan en un cuaderno y 100 metros más adelante hay un peaje de 2 CUC. El paisaje es impresionante. Se atraviesa el mar por un camino en el que a ambos lados no hay nada más que agua, y cuando llevas ya un buen rato, lo único que se ve es la carretera en medio del mar. Hay un montón de aves que te acompañan durante el camino y vimos también unos cuantos delfines. Cuando te estás acercando a los Cayos, se empieza a notar ese color de agua tan característico que todos hemos visto en directo o en algún documental. Antes de entrar al pedraplén y justo al llegar a Cayo Coco hay un par de gasolineras por si nos vemos apurados.

Ahora tocaba una tarea complicada, encontrar alojamiento en un lugar en el que todo el mundo nos había dicho que si no ibas a resorts no tenías nada que hacer. Aunque teníamos un as en la manga, ya que los del alquiler de la moto, nos habían dicho de un hotel que si ser barato, no llegaba a lo desorbitado de los resorts. Este era el Villazul y está según llegas a la rotonda donde está la gasolinera del Cayo, unos 500 metro más adelante a mano izquierda. Costaba 51 CUC con piscina y desayuno incluido. Intentamos regatear pero no hubo manera. Pero como había sitio de sobra, intentamos buscar otros que se hubiesen abierto nuevos y la gente todavía no hubiese oído hablar de ellos. 6 kilómetros más adelante vimos un cartel que ponía hotel y restaurante La Guira. Entramos y había un fiestón cubano de la leche. Costaba 25 CUC, pero el problema es que sólo tenían 4 cabañas y estaban todas ocupadas. Nos vamos con un poco de pena, ya que el lugar era muy chulo y la fiesta tenía mejor pinta todavía. Seguimos camino y vemos un cartel en el que pone campismo y decidimos ir a ver qué es lo que es. 7 kilómetros más adelante y al lado de un mar azul turquesa espectacular, encontramos unas casetas para dormir, pero cuál es nuestra sorpresa cuando nos dicen que imposible, que es sólo para cubanos. Cómo que es sólo para cubanos!!!! Me gustaría saber que pasaría si aquí pusiéramos alojamiento sólo para los nacionales, la que nos podría caer. Tras expresar mi indignación y malestar por este racismo, decidimos irnos al primero de todos.

La habitación es bastante grande, tiene televisión, aire acondicionado y un baño majo, aunque se ve que sus días de gloria pasaron, ya que está muy descuidado. Antes de entrar hay como un saloncito con butacas, mesas y una nevera, que se comparte con la habitación de al lado. Dejamos todo y nos vamos a la piscina de cabeza, que desde que hemos salido de Bilbao no hemos parado ni un segundo. La piscina es muy grande y chula y además la tenemos para nosotros solos. Cuando me quito la camiseta para darme un chapuzón, se gira Usua y me chilla: «Pero te vas a bañar con camiseta????»:-(. De la solana que pegaba mientras íbamos con la moto, nos habíamos achicharrado los brazos y el cuello. Y parecía que no estaba dando mucho …….

Después de disfrutar del relajo de la piscina y de nuestras primeras bucanero bien fresquitas, nos duchamos, cambiamos de ropa (casi va a la basura de como estaba) y vamos a comer algo y a echar gasolina, que se había chupado el depósito entero en unos 100 kilómetros que llevábamos hechos. Allí mismo pillamos 3 bocatas con queso para cada uno y un par de cervecitas. 0,90 CUC cada bocata y 1 CUC la cerveza. Nos supieron a gloria, no sabemos si era porque estaban deliciosos o porque teníamos más hambre que el perro del volatinero. Salimos fuera y con una temperatura agradable, sentados en una esquina, los degustamos observando a la gente como interactuaba alrededor nuestro. Vuelta al hotel sobre las 19:00. Nos tumbamos un poco a ver la tele y en 0,5 segundos, ya estábamos completamente dormidos. Llevábamos casi dos días seguidos sin dormir, ya que lo del autobús fueron siestas interruptus.

B.F.F.F.

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