La costa turca del Egeo, parte 2 y el final del viaje

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La costa turca del Egeo, parte 2 y el final del viaje

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Después de disfrutar de la maravillosa costa turca, el final de este precioso viaje se estaba acercando. Aunque todavía nos quedaban unos días para la vuelta y un par de noches más en Estambul, para hacer las últimas compras y despedirnos de esa impresionante ciudad.

 

Como si hubiésemos dormido en un hotel de 5 estrellas con una cama de 2×2, amanecemos descansados y felices por el día que teníamos por delante. Desayunamos en el camping unos zumos, cola-cao y unos panes con memermelada y mantequilla. Y nos vamos dirección sur hasta el Parque Nacional de Dilek. Son 25 kilómetros desde Kusadasi.

Para entrar hay que pagar 15 LT, pero el sitio lo merece. Se trata de una zona montañosa y con mucha vegetación, pegada al mar, en donde se pueden hacer un montón de caminatas y disfrutar de las maravillosas calas de agua turquesa que posee. Hay una carretera que atraviesa el parque y con desviaciones hacia las calas más importantes. Cuando entramos nosotros, aunque era pronto, ya había bastante gente, ya que además de ser verano era domingo. Por lo que decidimos ir hasta el fondo del todo, y aunque había también bastante gente, no estaba tan masificado.

La cala era preciosa, llena de piedras, pero como el 99 % de las playas en las que habíamos estado. Enfrente se podía ver la isla griega de Samos, ya que está a poco más de un escupe de distancia 😉 Disfrutamos del día como no está escrito. Además tuvimos la suerte de que al de de poco de llegar y estar sentados en las incómodas piedras, hubo una familia que se nos acercó y en un perfecto turco, nos dijeron que se iban y que si queríamos ponernos en las hamacas y la sombrilla que ellos tenían (hay unas pocas de uso público, para el primero que llegue). Aunque yo me quedé ojiplático, Usu que es muy buena al gestos, al party y demás, enseguida dedujo lo que nos estaba queriendo decir, así que cogimos todo y raudos y veloces seguimos a la familia hasta donde tenían sus pertenencias. En efecto se iban, menos mal, porque sino que mal habríamos quedado….. Seguíamos alucinando con la hospitalidad de la gente.

 

Cuando ya estuvimos un tanto saturados de sol, el termómetro marcaba 42 grados, cogimos el coche y recorrimos las diferentes calas y los preciosos miradores que había por el parque. Sin duda otro sitio recomendable para visitar en Turquía, y ya van …..

Sobre las 18:00 estábamos de vuelta en el camping. Nos pegamos el bañito de rigor en la piscina y salimos a cenar al mismo sitio del día anterior. Aprovechamos a ver la primera parte de la final del mundial de fútbol y como Noa se estaba quedando dormida, volvimos al camping y mientras ella soñaba con los angelitos, los tres nos fuimos al bar que estaba al lado, a terminar de ver como Alemania se proclamaba campeona del mundo.

Tras otra noche a gusto y relajados, nos levantamos tranquilamente y aprovechamos hasta la hora del check-out en la piscina del camping. Recogimos la tienda lo mejor que pudimos, ya que una vez que algo se saca de su envase original es tarea ardua y complicada volver a dejarlo igual. Los días de campismo se habían terminado. Poco a poco iríamos subiendo hasta Estambul.

Recorrimos los escasos 20 kilómetros que separan Kusadasi de la ciudad clásica mejor conservada de toda Europa, Éfeso. Nada más llegar hay una caseta en la que hay que pagar 8 LT por aparcar el coche. La entrada a la ciudad cuesta la nada despreciable cifra de 30 LT. Pero como repetitivo que estoy siendo en esto, merece otra vez totalmente la pena. Estaba atestado de gente y autobuses, pero en vez de ir hacia dentro, todo el mundo estaba cogiendo el camino de salida. Para no variar en nuestra suerte de ver los sitios importantes casi vacíos, resulta que era la hora de la comida y como el 95% o más de la gente que había, eran grupos de viajes organizados, les estaban sacando para ir a comer. Así que aunque alguien quedaba, conseguimos ver el Gran Teatro completamente solos y el Templo de Adriano y la Biblioteca de Celso, con muy poca gente. Era una gozada poder admirar un lugar tan bien conservado de la época grecorromana, en el que llegaron a vivir 250.000 personas. En este lugar estuvo el Templo de Artemisa, el más grande del mundo y una de las siete maravillas del mundo antiguo. Aunque en el año 356 a.C., fue destruido por un incendio.

 

Visto nuestro último destino en Turquía, ya sólo nos quedaba llegar hasta Estambul, para un par de días más tarde coger el vuelo de vuelta a nuestra tierra. Como se estaba haciendo de noche y no queríamos que nos pasara lo mismo que unos días antes, empezamos a buscar alojamiento. En un pueblo a unos 170 kilómetros de Estambul, pegado a la carretera general, encontramos un hotel que tenía muy buena pinta. Entré a verlo y a preguntar precios, y habíamos dado en el clavo. Las habitaciones eran enormes, muy limpias y con aire acondicionado, con una cama para cada uno. El precio un poco caro, 150 LT, pero con la verborrea que me caracteriza cuando viajo, le conseguí bajar hasta las 90 LT. Los dueños, una pareja mayor, eran encantadores. En cuanto vieron a los enanos, les faltó tiempo para llevarnos hasta su despacho y enseñarles un montón de pájaros que tenían , algunos con unos colores preciosos, además de un acuario enorme con muchos peces tropicales.

Cenamos en la terraza de la habitación los restos que nos iban quedando de las compras que habíamos hecho y después de 20 días, Iker y Noa disfrutaron de la tele y de dibujos animados. Podrían vivir sin ella tranquilamente. Si en casa prácticamente no la ven, cuando estamos fuera se olvidan completamente de ella.

Nuestro viaje por Turquía, ahora sí que sí estaba llegando a su fin. Entramos en la caótica Estambul y conseguimos llegar sanos y salvos hasta donde habíamos cogido el hotel el día anterior, ya que ir al centro con el coche y sin un hotel cogido nos parecía un poco descabellado. El Hotel se llamaba Golden Península y nos salió 90 LT por noche. Aunque daba la impresión de que estaba alejado del centro, en un corto paseo de 10 minutos nos poníamos en el Bazar de las Especias.

Dejamos el coche en un parking al aire libre, y el tipo que estaba allí controlando preguntó cuanto tiempo lo íbamos a dejar, le dijimos que dos días y nos pidió 10 LT. Se las dimos y sin darnos ningún ticket ni nada, se metió la pasta en el bolsillo y desapareció. Aunque nos quedamos un poco mosqueados, al ir a recoger el coche el último día, veríamos que no había habido ningún problema.

 

Dejamos todo en el hotel y nos fuimos a comer. Encontramos un lugar típico de allí. Un poco cutre pero con la comida deliciosa. 4 platos de pollo con patatas, unos higadillos, un plato que picaba la de Dios, 2 refrescos y agua por solo 19 LT.

Hicimos lo que nos faltaba, que como no, era dar el turístico paseo en barco por el Bósforo. Lo cogimos en el mismo puerto y nos salió por 10 LT cada adulto y los niños no pagaban. Fueron 2 horas de ruta, en las que a partir de la hora, ya se empezó a a hacer un poco pesado. Hay que tener mucho cuidado con la gente que ofrece por el centro los paseos en barco, ya que piden 20 € y en el mismo puerto solo cuesta 10 LT. Igual son más pequeños y con menos pasajeros, pero se va a ver exactamente lo mismo y la diferencia de precio es abismal.

El día lo terminamos recorriendo la ciudad sin rumbo, pero disfrutándola sobremanera, haciendo unas últimas compras y por supuesto degustando otro de los riquísimos bocatas al lado del mar.

 

A las 6:30 sonaba el despertador, cogimos el coche del parking y sin casi tráfico, llegamos al aeropuerto de Sabiha Gokcen. En la zona de llegadas estaba el hombre del rent a car esperando. Le echó una ojeada al coche y no puso ninguna pega. Facturamos, nos comimos los pocos restos de comida que nos quedaban y a la hora en punto salía nuestro vuelo para Barcelona.

El vuelo fue genial, prácticamente todo el rato dormidos, la única pega fueron los 700 kilómetros hasta casa con el coche, en el  que se había estropeado el climatizador y marcaba la nada despreciable temperatura de 43 grados. Algo tenía pasar hasta el final 😉

B.F.F.F.

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