Viaje a Camboya y Laos

Luna llena en la playa de Kristiansand en Noruega.
Llegada a Kristiansand (Noruega) y vuelta a casa
El Palacio Real en Phnom Penh en Camboya.
Llegada a Phnom Penh, Camboya
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Viaje a Camboya y Laos

Ruta del viaje a Camboya y Laos.

Ruta del viaje a Camboya y Laos

Este viaje que os paso a relatar, lo realicé yo sólo sin la familia. Estaba metido en un proyecto de viajes, nada que ver con VIAJESIKERTANOA.COM, pero al igual que ahora, siempre había pensado que para poder hablar de algo a alguien, no hay nada como haber estado en el lugar y poder contar las cosas de primera mano. Estuve solo una primera semana recorriendo Camboya, y después vendría un amigo que había cogido vacaciones, para continuar el viaje juntos.

Plan de viaje

Camboya y Laos, eran los grandes desconocidos, todavía no se oía hablar casi de ellos, los Templos de Angkor y poca cosa más. Así que hubo que recurrir a internet y las guías para informarme un poco de lo que se podía ver y hacer. Primeramente cogí los vuelos internacionales. Me costaron la nada despreciable cifra de 800 €. Los trayectos eran Madrid – Bangkok / Ho Chi Minh – Madrid. Era la combinación más barata, aunque resultasen bastante caros, pero es lo que tiene cogerlos casi a última hora. Desde Bangkok cogería otro vuelo a Phnom Penh, para comenzar la ruta por Camboya. 42 € con Air asia.

La idea era, según llegase a Phnom Penh ir hacia el norte a Kampong Cham y Kampong Thom, para luego volver a Phnom Penh a buscar a Edu y desde allí tirar hacia el norte a Battambang, en donde cogeríamos un barco para navegar por el río Sangker hasta Siem Reap. De allí un vuelo a Luang Prabang con Vietnam airlines por 90 €. Ya en Laos, comenzaríamos a bajar poco a poco, viendo Vang Vieng, Vientiane, Pakse y Si Pha Don, para volver a Camboya y retirarnos unos días a descansar en las playas del sur, en Sihanoukville.  Lo que también cogí fue la primera noche de hotel en Phnom Penh, para que me fuesen a recoger al aeropuerto.

Para entrar en Camboya es obligatorio tener visado, cuesta 30 dólares, y se obtiene a la llegada. Cuando estuvimos había que llevar un par de fotografías, pero si no las llevas te sacan ellos una con la cámara que tienen, y te cobran 1 dólar más. La validez es de 30 días.

Para entrar en Laos, las condiciones son prácticamente las mismas que para Camboya, pero aquí hay que aflojar un poco más de dinero, 35 dólares. El cambio entre el dólar y el euro lo hacen a la par, así que siempre sale más rentable pagar en dólares.

Las condiciones sanitarias, no son uno de los rasgos por los que destaquen estos dos países. Así que no está de más llevar un buen seguro que cubra cualquier posible percance en el viaje. Nosotros no nos dimos ninguna vacuna, pero sí que tomamos la profilaxis de la malaria. Hay que tener mucho cuidado con los mosquitos tanto al amanecer como al atardecer, ya que el dengue y la malaria están muy presentes. Y siempre, beber agua embotellada. Eso es algo que nosotros llevamos a rajatabla y probablemente sea una de las razones por las que casi nunca hemos tenido ningún problema alimenticio durante los viajes.

En cuanto a las carreteras, son un auténtico infierno. Están llenas de baches, mal señalizadas, la gente conduce como le da la gana, ….. es un auténtico caos. Razón por la que Camboya, por ejemplo, es uno de los países con mayor tasa de accidentes del mundo. Así que cualquier viaje de sólo 200 kilómetros, puede durar hasta 10 horas tranquilamente. Hace falta mucha paciencia y disfrutar de los bonitos paisajes y la gente del lugar.

 

Respecto a la seguridad, no nos vimos en ningún aprieto en ningún momento. Pero claro, siempre atentos y con cuidado, sin ir presumiendo de nada. Dos cosas nos llamaron la atención. La primera fue en Phnom Penh, al día siguiente de llegar Edu, cuando vimos como una moto con dos personas que iba despacio por la carretera, se acerca a una chica, y el que iba detrás le agarró del bolso y con un tirón consiguió quitárselo. Luego se fueron a toda leche y la pobre chica no pudo ni reaccionar. Era lugareña, no era turista. Con esto simplemente quiero decir, que lo que hay que hacer es tener cuidado y andar un poco atento como si estuvieras en cualquier ciudad del mundo o en la tuya propia. Y la segunda, fue en un trayecto en autobús, cuando estábamos en Laos. Fuimos desde Luang Prabang hasta Vang Vieng, y en el autobús que nos montamos, había un par de tipos que se supone que eran de seguridad, con un fusil cada uno. A nosotros nos acojonó un poco verles durante todo el viaje, pero luego nos enteramos que esa carretera de montaña, era una zona perfecta para tender emboscadas, y que cada dos por tres, los bandidos de la zona, atacaban algún autobús para robar a los pasajeros.

 

Salvo ese par de detalles, lo demás nos pareció de lo más seguro que uno puede ver. Hasta el extremo de que en el sur de Laos, en Si Pha Don, del calor que hacía, dormíamos con la puerta y las ventanas abiertas, y ningún día nos quitaron nada.

Por último, los alojamientos y la comida, son muy baratos. Hay mucha variedad en los hoteles, pero por 20 €, se pueden encontrar unos sitios perfectos para dormir. También es posible tirar para arriba y para abajo, pero algo más o menos bueno ronda ese precio. Y para comer, otro tanto de lo mismo, por sólo 1 €, se encuentran unos platos sabrosísimos. Esto, claro está, en puestos callejeros, no en restaurantes.

 

Resumiendo, descubriremos dos países prácticamente vírgenes en cuanto al turismo de masas. Salvo los lugares más típicos como Luang Prabang en Laos y los Templos de Angkor en Camboya, el resto del país ve muy pocos visitantes extranjeros. Hasta el punto de que en Camboya llegamos a pensar que nos parecíamos a alguien muy famoso de allí, ya que todo el mundo venía a saludarnos y estrecharnos la mano. Nos deleitaremos con unos paisajes de ensueño. Y disfrutaremos de una gente, que poco posee en lo material pero mucho en humanidad. Están llenos de vida y saben transmitirlo al viajero.

 

B.F.F.F.

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