Viaje a Senegal

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Mezquita en Dakar, Senegal.
Llegada a Dakar, la capital de Senegal
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Viaje a Senegal

Ruta por Senegal.

Hace ya unos años, en el 2011 y tras un cambio de planes de última hora, mi compañero de viaje Edu y yo mismo decidimos visitar una zona de África todavía inexplorable para mí. Aunque el norte lo conocía muy bien, ya que había estado con la familia en Marruecos, Túnez y Egipto, el verdadero, salvaje e indómito Africa Negra todavía no había tenido el gusto de poder saborearlo.

Aunque nuestra primera opción para ese viaje había sido Japón, con los billetes comprados, tuvimos que desistir de nuestro intento de conocer una cultura tan especial como la nipona. La razón no fue otra que el terremoto que sacudió el país, con el consiguiente tsunami y posterior explosión de la central de Fukushima. Eso sucedió escasos tres meses antes de partir. Y como en las noticias no paraban de hablar de los problemas de la radioactividad y demás, las familias se opusieron a que viajáramos. Aunque yo no creía que fuese para tanto, que con evitar esa zona ya sería suficiente, no queríamos que nuestra gente estuviera intranquila, así que no nos quedó más remedio que reorientar nuestra escapada. Tuvimos suerte, porque con el jaleo montado, nos devolvieron el importe de los billetes salvo las tasas de aeropuerto.

Así que mirando a última a hora encontré un vuelo a Senegal por unos 350 € que era algo menos de lo que nos habían devuelto por los billetes a Japón. No conocía nada de ese país, pero precisamente esa fue una de las cosas que más me llamó la atención. A Edu, no le importaba el destino, así que nos decantamos por coger los billetes.

Plan de Viaje

Empezando a leer un poco sobre el país, descubrí que no había gran cosa que ver y hacer, que lo mejor que se podía encontrar eran sus gentes y la hospitalidad, cosa que después de estar certificaríamos al 100 %. Como los trayectos aunque no eran de muchos kilómetros, si que iban a ser largos en tiempo, ya que las carreteras todavía dejaban mucho que desear, optamos por no preparar nada y dejarnos llevar una vez en el terreno.

Cogimos el hotel de llegada a la capital, ya que aterrizábamos a las 22:00 y nada más. Porque el traslado, que también me gusta tenerlo cogido cuando llegamos tarde a un país que no conocemos, me resultó totalmente imposible a no ser que fuera por unos precios desorbitados.

La ruta que finalmente hicimos fue la siguiente:

Llegamos a Dakar y tras una breve toma de contacto, nos dirigimos hacia el sur, a Sally Niakh Niakhal. Una zona de playa, en la que en teoría es turística pero que nosotros vimos sin ningún agobio ni turistas. De allí, continuamos hacia el sur a las preciosas aldeas de Joal – Fadiouth, pasando por la más grande ciudad de Mbour. Estas dos aldeas, unidas por un puente, son un gran ejemplo de como poder convivir gente de diferentes religiones, llegando a tener un mismo cementerio para musulmanes y cristianos. Las casas están todas hechas con conchas y el suelo de las calles lo mismo. Aquí vimos el gran baobab sagrado, un enorme árbol que nos dejó impresionados.

Más al sur y casi en el último pueblo de la costa antes de llegar a Gambia, cerca del paque nacional del delta del Saloum, disfrutamos de Palmarín y su maravillosa larga playa en la que lo pasamos como enanos con unos críos que había y con los que estuvimos bastante rato jugando.

Acabada la costa, tocaba ir hacia el interior, y como estábamos en medio de África, que mejor que ir hasta un parque nacional a ver los supuestos grandes, enormes y feroces animales africanos. Y digo supuestos porque eso es lo que nos tuvimos que creer, que había algo más que jabalíes y ciervos. Aunque bueno, ya lo explicaré con más detalle en las próximas entradas. El parque nacional era el Niokolo Koba, Patrimonio Mundial desde 2007.

Cansados de ver tantos animales 🙁 , pusimos rumbo a la zona conocida como País Bassari, la única zona montañosa de Senegal y en donde se empiezan a ver las típicas aldeas con las casas de adobe y los tejados de paja, y a los lados unas vallas de madera en donde pastan unas cuantas vacas un tanto famélicas. El paisaje parecía sacado de un documental de la 2.

En Kédougou, hicimos algo que no olvidaríamos en la vida y que más adelante contaré y a unos 50 kilómetros de distancia, en Dindefelo y tras una pequeña caminata a través de la selva, nos maravillamos con la impresionante cascada de 100 metros de caída libre. Se formaba una poza en la que era una auténtica delicia pegarse un chapuzón.

 

De allí y tras atravesar Senegal de este a oeste, pusimos punto y final a nuestro viaje en la capital, Dakar, donde conocimos la ciudad y escapamos hasta la isla de Gorée para sumergirnos en la historia de la esclavitud que tuvo este país.

Datos prácticos

Respecto a los trámites necesarios para entrar en el país, con el pasaporte con una validez superior a seis meses, se puede estar tres sin necesidad de ningún tipo de visado.

La época de más turismo va de noviembre a febrero, cuando no llueve y las temperaturas son más benignas. De Marzo a junio hace demasiado calor, pero el país está prácticamente desierto de turistas. Y de Julio a Octubre, es la temporada de lluvias, y con las carreteras como están hay muchas veces que no se puede llegar a determinados sitios.

Los desplazamientos son un auténtico infierno, en recorrer pocos kilómetros se tardan horas y la mayoría de las carreteras dejan mucho que desear. Hay transportes privados en todoterrenos muy modernos, pero como nuestra intención siempre es disfrutar al máximo y lo más cercano posible del país y de sus gentes, todos los trayectos los realizamos en transporte público salvo los que fueron totalmente imposibles como el parque nacional Niokolo Koba. El transporte público entre ciudades, consiste en coches familiares de cuando yo no había nacido, a los que les falta todo el equipamiento que pueda tener un coche, salvo las ruedas y el volante. Y aunque en teoría son para 7 personas, la realidad difería en todo momento de la teoría. Resultó duro, pero viéndolo desde la distancia fue una experiencia increíble y totalmente repetible.

En cuanto a la seguridad no tuvimos ningún tipo de problema. Como en todos los países del mundo hay que andar con cuidado en determinadas zonas, sobre todo en las capitales. Pero saliendo de Dakar no vimos el más mínimo problema en ningún lado. Siempre están los típicos buscavidas que te intentan estafar un poco. Pero que sería de un viaje sin el aliciente ese???

Respecto al alojamiento, nos pareció demasiado caro para la calidad de lo que ofrecían. Pagamos una media de 50 € por hoteles que no debían costar más de 10 € y tirando por lo alto. Me refiero lógicamente comparándolo con el nivel de vida del país.

 

Y en cuanto a la comida, lo mejor sin duda es que se nota que fue una colonia francesa y encontrar pan normal y bollería era una auténtica maravilla. Nuestra especialidad eran los bocadillos rellenos de carne o pescado con unas salsas riquísimas. Tampoco faltaron los enormes platos de arroz con pescado o pollo y un montón de verduras. No es que fuera muy variada la comida pero por lo menos si era muy rica. Además bastante económica, ya que por unos 15 € comíamos los dos con cerveza incluida.

Por último, en la sanidad, es un país que deja bastante que desear, salvo en la capital, los hospitales de los demás pueblos son de dar miedo y lo digo por propia experiencia, ya que me tocó visitar uno en Kédougou en el interior del país. La atención fue espectacular y el médico un auténtico profesional, pero sin recursos es muy complicado poder hacer bien el trabajo. Vimos a una pobre niña que le había pillado una moto y estaba llorando completamente ensangrentada y con la pierna rota y no tenían medicamentos para que le pasara el dolor. Lamentable a más no poder teniendo en cuenta que además es una zona rica en oro y hierro.

Nosotros nos vacunamos de la fiebre amarilla, ya que así nos lo aconsejaron en el centro de vacunación de nuestra ciudad y tomamos la profilaxis contra la malaria, ya que está muy extendida por todo el país.

En resumen, es un país muy pobre y atrasado en todo. No tengo ni idea de como es el resto de la África Negra porque no he estado, pero si según dicen Senegal es de los mejores, no me quiero ni imaginar el resto. La gente es increíble, en todo momento intentan ayudar y sin pedir nada a cambio. La pena es el idioma, porque casi nadie habla inglés, y nosotros de wolof y francés que eran los idiomas oficiales no teníamos ni idea. Eso nos hizo perdernos muy buenas conversaciones con mucha gente que se acercaba hasta nosotros. Y los paisajes, aunque bonitos no es que sean espectaculares. Sin duda lo mejor de Senegal…….. las personas que lo habitan.

B.F.F.F.

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