De Ciego de Ávila a Santa Clara y Trinidad – Cuba

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De Ciego de Ávila a Santa Clara y Trinidad – Cuba

Mapa de Ciego de Ávila a Trinidad pasando por Santa-Clara, Cuba - Viajes Ikertanoa

Después de tomarle el pulso a la verdadera Cuba, en unos pueblos nada orientados al turismo, nos vamos a ver el memorial y monumento del Ché en Santa Clara. Como es una ciudad con poco más que ver, seguiremos nuestro trayecto hacia Trinidad, donde nos espera una bonita aventura a caballo.

Despedida de Ciego de Ávila

A las 8:35, sale nuestro autobús hacia Santa Clara. Recogemos todo, nos despedimos de la señora y vamos hacia la estación una hora antes como nos había dicho el chico. Y también, como nos había dicho el chico, no tenemos ningún problema a la hora de coger los billetes. 9 CUC cada uno. Nos dicen que llega con bastante tiempo de retraso. Viene desde Santiago de Cuba y ha debido tener alguna avería por el camino. Esperamos fuera viendo la vida pasar de los avilenses. Estamos una hora sentados delante de la carretera enfrente de la estación de autobuses, y aunque parezca mentira no nos aburrimos nada, ya que el día día de los cubanos te sorprende sobremanera. Ves cosas que no estás acostumbrado en tu país y el tiempo se pasa deprisa.

Como el «Rápido» (ultramarinos cubano), está cerrado, me voy hasta unas ventanitas que hay cerca de donde teníamos el alojamiento y compro un par de bocadillos por 5 CUP cada uno más un par de zumos por 1,20 CUC. 2 horas después aparece el autobús. Vamos a montarnos, pero nos dicen que esperemos 10 minutitos, que se les ha fastidiado un amortiguador y que lo llevan a arreglar allí mismo. Una de las 2 cosas era cierta, la del lugar, porque la del tiempo se les fue ligeramente de las manos. 1 hora en arreglar algo de «10 minutitos». Por fin 3 horas después nos encaminamos hacia Santa Clara.

Santa Clara

El trayecto dura cerca de 3 horas. Al salir como no, te atosigan con alojamientos y con taxis para llevarte hasta el memorial. Nosotros los declinamos, ya que habíamos oído que no estaba lejos y además teníamos bastante tiempo hasta coger el siguiente bus a Trinidad. Según se sale de la estación hay que ir a mano derecha y como unos 2 o 3 kilómetros después (no sé calcular muy bien), se llega a un parque donde hay una rotonda, que hay que bordearlo y subir por la carretera que hay a la derecha. Sin desviarse se llega directo al memorial del Ché. Hubo un señor con un coche de caballos que no se daba por vencido y nos acompañó durante bastante de nuestro trayecto. Al final por sólo 1 CUC nos llevaba, pero como teníamos tiempo de sobra preferimos pasear.

El conjunto impresiona por las dimensiones que tiene. Cuando llegamos no había prácticamente nadie y pudimos disfrutarlo tranquilos. Pero cuando ya nos íbamos, llegaron unos cuantos autobuses que le quitaron el encanto al lugar. Consta de una plaza enorme vacía, y unas esculturas del Ché con varios grabados de frases dichas por él. Luego está el museo, en el que hay fotos, objetos de la guerrilla y unas hojas explicativas de toda su vida. Para entrar hay que ir a una taquilla que está al fondo, en el que hay que dejar todas las pertenencias. Y por último está el mausoleo, que es una especie de jardín cementerio, en el que están las tumbas de los que lucharon por una Cuba libre. No hay que pagar por entrar a ninguno de los sitios, aunque parezca increíble.

Durante lo que llevamos de viaje, no hacemos más que ver en el cielo un montón de aves parecidas a buitres, pero que no lo son. Las hay por todos lados y siempre planeando encima tuyo. Da un poco de yuyu tumbarse fuera, no se vayan a creer que eres su almuerzo. En los cayos vimos unos cuantos de cerca y tienen una cara de dar miedo. Pues volviendo ya hacia la estación de autobuses, aprovechamos que un señor se nos juntó para charlar por el camino y se lo preguntamos. Nos dijo que eran unas aves carroñeras que las hay por todo el país y que se llaman Aura.  Por fin duda despejada.

La vuelta la hacemos por el otro lado de la carretera, y casi llegando hay un par de puestitos que venden comida a muy buen precio y muy rico. Cogimos 2 hamburguesas por 7 CUP cada una y 2 cervezas por 30 CUP cada. Nos sorprendió que estuvieran más caras que en los sitios del gobierno. Así que le pregunté a la chica, y nos explicó que esa es la ganancia que tienen ellos. Tienen que comprar donde todo el mundo, no hay mayoristas, y esos 5 CUP de más es lo que se llevan al bolsillo.

Nos sentamos en unos banquitos a la sombra, ya que el sol cascaba de lo lindo y en un abrir y cerrar de ojos estábamos rodeados de gente. Estuvimos más de 2 horas hablando de precios, de política y cosas varias comparándolas con un país y otro. Se quedaron alucinados cuando les dije que donde vivíamos un simple piso de lo más normal rondaba los 300.000 €. De tanto hablar nos entró sed y en otro puesto cogí un jugo de caña de azúcar y ya puestos un bocata de pescado que estaba delicioso. En cambio el jugo no nos gustó a ninguno de los dos.

Nos despedimos de la decena de personas que se habían congregado a nuestro alrededor y con las que estuvimos muy a gusto charlando y vamos hacia la estación que el autobús estaba a punto de salir. O eso debería haber sido. Esta vez no nos podemos quejar, sólo media hora de retraso. El precio del billete 8 CUC. Tarda 2 horas y media y pasa por Cienfuegos a donde iremos en un par de días. La carretera de Cienfuegos a Trinidad es muy bonita, va pegada a la costa y hay unas zonas de playa preciosas, además con la puesta de sol se ven más bonitas todavía.

Trinidad

Llegamos de noche a Trinidad, sobre las 20:00. El autobús nos deja en el mismo centro del pueblo. Como a esta hora es más complicado buscar alojamiento, nos dejamos encandilar por las personas que vienen a la parada a ofrecer sus casas. Todos vienen con las tarjetas de sus casas en las que viene el nombre, la dirección y una pequeña foto. La primera señora que nos vino sería con la que finalmente nos quedaríamos. Al principio pedía 25 CUC y tras un tira y afloja y aprovechándonos de que había mucha gente y éramos probablemente el último autobús que llegaría, la conseguimos sacar por 18 CUC.

La señora se llama Hilda y es muy maja. Nos cuenta que sólo lleva un mes alquilando pero que está muy contenta y que le gusta tratar muy bien a la gente, lo cuál después comprobaremos que es muy cierto. La casa está a 5 minutos pasados de la parada del Viazul. Es muy bonita y la habitación es perfecta. Una cama de matrimonio y al lado otra de 90 y baño dentro. Muy limpia. Nos ofrece darnos de cenar y comer, pero declinamos la oferta ya que preferimos hacerlo por nuestra cuenta. Aún así nos da unos precios, langosta por 12, los camarones por 10 y la carne por 6 CUC. Se llama Hosta Los Arcos.

 

Dejamos todo en la habitación y salimos a cenar. La noche es estupenda, está despejado y el cielo estrellado y hace una temperatura de lujo. A primera vista, nos sorprende la cantidad de turistas que hay. Sabíamos que era una ciudad muy visitada, pero no nos imaginábamos esto por nada del mundo. Llegamos a tener dudas de que haya algún cubano por el pueblo. Y como no, esto tiene sus consecuencias. Todo está al doble de precio que de donde veníamos.

Encontramos en la esquina de la plaza, un poco más adelante del Palacio de la música, un restaurante en el que los precios no eran excesivos. Se llamaba «La Esquina». Nos pedimos una ensalada, 2 platos de carne, 2 cervezas y 1 refresco por 20 CUC. Teníamos la intención de ir a tomar algo al Palacio de la Música, que es donde se junta todo el mundo para bailar, pero a Usu le empezó a doler un montón la cabeza y nos fuimos directos a la piltra. De camino a la casa, nos ofrecieron un paseo a caballo por el Valle de los Ingenios por 12 CUC, rebajado a 10 sin nosotros decirle nada. Pero hasta mañana no tenemos intención de cogerlo.

B.F.F.F.

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